Toca hacer memoria. 2021 ha sido un año extraño y decisivo para el Business Intelligence: el sector no ha vivido una revolución tecnológica de titular, sino algo más profundo y silencioso. Este ha sido el año en que el dato se mudó, de forma definitiva, a la nube, y en que muchas empresas descubrieron que su mayor reto no era la herramienta, sino la cultura. Repasamos lo que nos deja el año.
El hilo del año: la aceleración digital se consolida
Si 2020 fue el año del shock —el trabajo remoto de un día para otro, la improvisación—, 2021 ha sido el año en que esa transformación forzada se convirtió en estrategia. Las empresas dejaron de “apagar fuegos” y empezaron a construir con intención.
De esa consolidación surgieron cuatro grandes corrientes:
- El salto a la nube. Lo que empezó como una necesidad de acceso remoto se transformó en una decisión de arquitectura. Cada vez más organizaciones eligen desplegar su BI en la nube por escalabilidad, coste y acceso desde cualquier lugar.
- El auge del autoservicio. Con equipos distribuidos y demanda creciente de datos, esperar a que TI genere cada informe dejó de ser viable. El self-service BI —dar a la gente de negocio herramientas para responder sus propias preguntas— ha pasado de tendencia a expectativa.
- La alfabetización de datos como cuello de botella. Y aquí está el gran descubrimiento del año: comprar licencias no crea una cultura de datos. Sin gente que sepa leer, cuestionar y usar los datos, la mejor plataforma se queda infrautilizada.
- Los fundamentos, de nuevo protagonistas. Cuanto más se democratiza el acceso, más importa la base: datos limpios, procesos sólidos y métricas bien definidas.
Las plataformas en 2021
El mercado de herramientas también dejó movimientos claros durante el año:
- Microsoft (Power BI). Fue el año de la consolidación de su liderazgo: Microsoft fue nombrado líder en el Cuadrante Mágico de Gartner para plataformas de Analytics y BI de 2021, apoyado en la combinación de precio agresivo, integración con el ecosistema Office y una comunidad enorme.
- Qlik. Impulsó con fuerza su oferta cloud y SaaS, dando a sus clientes la flexibilidad de desplegar en la nube, on-premise o en modelos híbridos. Además, mantuvo su apuesta por la alfabetización de datos como pieza central de la adopción, un enfoque que compartimos plenamente.
- Tableau. Continuó su integración dentro de Salesforce tras la adquisición, acercando la analítica visual al mundo del CRM y de los datos de cliente.
La conclusión de fondo es que las tres grandes herramientas con las que trabajamos —Qlik, Tableau y Power BI— apuntan en la misma dirección: nube, accesibilidad y análisis al alcance de más personas.
La cultura de datos: el verdadero reto
Si hubiera que quedarse con una sola lección de 2021, sería esta: la tecnología ya casi nunca es el problema. Las herramientas están maduras, son potentes y son accesibles. El cuello de botella se ha desplazado a las personas y a los procesos.
Lo hemos visto en proyecto tras proyecto: la diferencia entre una empresa que aprovecha sus datos y una que no rara vez está en el software. Está en si la organización sabe contar historias con los datos, diseñar cuadros de mando que la gente entienda, confiar en las cifras y decidir a partir de ellas. La cultura de datos —no la licencia— es lo que separa a quienes ganan con el BI de quienes solo lo pagan.
Lo que hemos publicado este año
A lo largo de 2021 hemos escrito sobre los temas que han marcado el año. Si quieres profundizar, aquí tienes nuestros artículos:
- La alfabetización de datos (data literacy) y por qué importa
- Data storytelling: cómo contar historias con datos
- Cómo diseñar un buen dashboard
- Qué es ETL y por qué es la base de todo proyecto de datos
- Business Intelligence en la nube vs on-premise
Qué se intuye para 2022
Sin hacer futurología, la dirección parece clara. La nube seguirá ganando terreno y el foco se desplazará hacia las arquitecturas de datos modernas: formas más flexibles y escalables de organizar, gobernar y servir los datos a toda la organización. A medida que el acceso se generaliza, la gobernanza y la calidad —quién ve qué, y con qué garantías— serán cada vez más determinantes.
Pero, por encima de la tecnología, 2022 será otra vez un año de personas. Las empresas que ganen no serán las que compren la herramienta más brillante, sino las que consigan que su gente sepa usarla.
Conclusión
2021 ha sido el año en que el dato se mudó a la nube y en que descubrimos, sin lugar a dudas, que la cultura de datos es el verdadero motor del BI. La infraestructura ya está; el reto es humano.
En Digital Fox Data acompañamos a las empresas en ambos frentes: la base técnica con nuestra consultoría de Business Intelligence y las personas con nuestra formación en Business Intelligence. Si quieres que 2022 sea el año en que tu organización pase de tener datos a aprovecharlos, hablemos.